Una manta de mudanza es una manta gruesa de trabajo: absorbe el golpe que el cartón no absorbe. Es lo que ponemos entre un mueble y el marco de una puerta, y la razón por la que los muebles de nuestros clientes llegan sin desconchones.
Para qué se usa de verdad
- Esquinas y cantos de muebles — el punto exacto por donde se golpea todo al girar en un rellano.
- Sofás, sillones y cabeceros — protege la tela del roce y del polvo del furgón.
- Encimeras, cristales y espejos grandes — siempre de canto y con manta a ambos lados.
- Televisores — si ya no tienes la caja original, la manta es la única protección seria.
- El suelo del ascensor y el rellano — mejor una manta en el suelo que una discusión con el vecino.
Manta primero, film después. La manta amortigua y el film la mantiene en su sitio: si envuelves solo con film, el mueble está sujeto pero desnudo, y el primer golpe contra una jamba entra directo a la madera.
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Preguntas frecuentes
¿Se venden o se alquilan?
Se venden. Nosotros las usamos durante años en nuestras propias mudanzas, así que sabemos que aguantan: son mantas de trabajo, no una manta de casa reconvertida.
¿Cuántas necesito?
Para un piso normal, entre 4 y 6: dos para el sofá, una para la mesa, una para el televisor y un par para las esquinas de los muebles altos. Si mueves mármol, cristal o mueble antiguo, súbelo a 8-10.
¿Se pueden usar para otra cosa después?
Muchos clientes las acaban usando para proteger el suelo cuando pintan, para el maletero del coche, para el trastero o para guardar el colchón. Duran años.
¿Manta o film?
Las dos, y en este orden: manta contra el golpe, film por encima para sujetar la manta. El film solo no amortigua nada; la manta sola se resbala.
¿Muebles grandes o delicados?
Si tienes mármol, cristal, un piano o mueble antiguo, escríbenos: te decimos qué material necesitas — y si el trabajo pide profesionales, te lo diremos también.
